Con el nuevo año, y tras un periodo que prefiero obviar por ser demasiado largo, he vuelto a recuperar las llaves de la Arboleda. Vamos, que en su día perdí la contraseña, luego tuve problemas tras problemas, y otras cosas en donde volcarme o que me absorvían, y tras varios momentos en distintos periodos en que intenté y no pude recuperarla, ahora los hados lo han querido.
Lo cierto es que, ahora mas bien pienso en voz alta, pues en su momento no me dio tiempo de hacer nada. Quien no siembra no cosecha. Pero dado que sigo conservando el terreno, en este tiempo frío, no hay mejor periodo para sembrar.
Así que espero hacerlo, y preparar aquellas cuestiones que tenía pensado en desarrollar. Pero por supuesto, ha llovido, y el viento ha traído novedades. Por lo que me tocará tratarlas también.
Y en una de ellas ando enfrascado, ya que esta tarde espero poder tener con mi grupo la oportunidad de probar el Lego Heroica. Al menos su versión ligera, siguiendo al pie de la letra el reglamento oficial. Porque como ya imaginaba antes que sacasen este producto, hay manga ancha para moficiar y ampliar reglas para dar y regalar.
Si los inquietos duendes y goblins me dejan echar unas fotos decentes, las pasaré más tarde con una crónica de cómo transcurrió la tarde.
No os perdáis en la Bruma, u os pasará como a mí que anduve perdido dos inviernos
Nos veremos cuando los duendes y hadas dancen bajo el influjo de la luna.

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